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‘Little Fires Everywhere’: Parece que hay un incendio, cada vez que nos juntamos


Reese Witherspoon tiene una misión: llevar historias creadas por mujeres, y a ser posible protagonizadas por mujeres, al mainstream: «Tenemos historias que contar y somos el 50% de la población. Por lo tanto, nos corresponderían el 50% de las historias y el 50% de los personajes en el cine», decía la actriz en 2016. Desde entonces, con su empresa Hello Sunshine, ya ha producido entre otras ‘Alma salvaje’ y ‘Perdida’ para la gran pantalla y ‘Big Little Lies’, ‘Truth Be Told’ y la que nos ocupa, ‘Little Fires Everywhere’, para la televisión, siendo todas ellas adaptaciones de novelas escritas por mujeres.
En esta ocasión Witherspoon se ha aliado con Kerry Washington y su compañía, Simpson Street, para además de producir protagonizar una historia sobre dos mujeres, dos madres, con dos vidas muy distintas que se entrelazarán entre secretos, mentiras y sororidad. Basada en la novela homónima de Celeste Ng, ‘Little Fires Everywhere’ también tiene una importante presencia femenina tras las cámaras, con Liz Tigelaar (‘Una vida inesperada’, ‘Casual’) como creadora, showrunner y productora ejecutiva; y Lynn Shelton (‘El amigo de mi hermana’) y Nzingha Stewart (‘A mi altura’) dirigiendo 6 de los 8 episodios que componen la miniserie. Desgraciadamente Shelton murió el pasado 17 de mayo por un problema sanguíneo con una prometedora carrera por delante.
‘Little Fires Everywhere’
Precisamente si a algo evoca esta serie es a la ya mencionada ‘Big Little Lies’, pues estamos de nuevo ante la representación siniestra de lo que oculta el American way of life, de la mujer que trabaja fuera de casa, es miembro del AMPA, hace magdalenas, está delgada, llena su casa de flores y es filántropa, pero exhibir tanta felicidad no le permite siquiera explorar su propia insatisfacción o vulnerabilidad. Porque parecer es más importante que ser. ‘Little Fires Everywhere’ transcurre en Estados Unidos, en los perfectos suburbios de la perfecta Shaker Heights en Ohio durante 1997 y comienza con dos preguntas: ¿quién podría odiarte tanto para encender pequeños fuegos por toda tu casa contigo dentro y por qué? La serie retrocede entonces 11 meses, coincidiendo con la llegada al pueblo de una madre soltera, artista, bohemia y casi nómada que junto a su hija alquilan la segunda residencia de Elena Richardson (Witherspoon), una mujer que disfruta siendo matriarca y organizadora de la vida de todo el mundo, siempre con la intención de ayudar y siempre siguiendo las normas.

Y aunque es una serie llena interrogantes, ‘Little Fires Everywhere’ está más interesada en el camino que en alimentar el misterio. Mia Warren (Kerry Washington) llega como un tsunami a la casa de Elena y su familia para enfrentar los errores, los aciertos y la honestidad de estas dos formas de vida, dos maternidades muy diferentes y que precisamente parecen ser lo que la hija adolescente de la otra necesita. Izzy (Megan Stott) está intentando aceptar su sexualidad y no encaja con lo que su madre considera que es la felicidad, Pearl (Lexi Underwood) tiene toda la libertad para ser quien quiera ser, pero anhela la estabilidad, la normalidad y también la sobreprotección que ve en la familia Richardson. Washington y Witherspoon cargan con la trama, tanto en su viaje personal como en la dinámica de su relación, y la química entre ambas es fundamental para construir la gran fuerza dramática que hace avanzar un argumento que engancha por la intensidad de su atmósfera y la empatía que generan sus personajes, no por forzar giros dramáticos.


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