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La película ‘The Interview’ merece ser vista


Fui uno de los pocos que vieron «The Interview» y no es algo que me haga sentir bien.
Con mucha tristeza, y no orgullo, haré la reseña de la farsa norcoreana de Seth Rogen y Evan Goldberg. Para el jueves por la mañana la película se retiró de los cines de Estados Unidos, una semana antes de su estreno previsto, por amenazas terroristas hechas por hackers que dicen estar relacionados con Corea del Norte. Las posibilidades de que la película salga del cajón están en duda.

Pero «The Interview» ya tiene asegurada su fama en el cine. Pasará a la historia como la sátira que logró provocar a una dictadura autoritaria, metió a Sony Pictures en un enorme ataque cibernético y provocó nuevas interrogantes sobre las guerras cibernéticas, los riesgos que toman las empresas y la audacia de la comedia.

El futuro de la película es una parodia sin importar sus méritos. Pero, ¿qué hay de sus méritos?
Aunque «The Interview», dirigida por Rogen y Goldberg, nunca logra controlar la mezcla de sinceridad y crudeza exagerada del dúo, vibra con un absurdo impredecible y el brillo increíble de sus tonterías. Su mayor encanto es que lleva alegremente a los más tontos y ridículos (incluyendo a un engreído James Franco y muchos chistes sobre traseros) a una lucha militarizada de Corea del Norte.

Rogen interpreta a Aaron Rapoport, un graduado de periodismo que termina produciendo un programa de espectáculos parecido a «Extra!», «Skylark Tonight», presentado por su amigo Dave Skylark (Franco). El programa aprovecha los escándalos de las celebridades y tiene algunas primicias (Eminem tiene un cameo gracioso en el que confiesa que es gay).

Cuando se sabe que el líder norcoreano Kim Jong Un es admirador del programa, maniobran para conseguir una entrevista íntima. Skylark es un dandy total, que abusa de las jergas al hablar y tiene una obsesión extraña por «El señor de los anillos».

Antes del viaje a Pyongyang, una agente de la CIA (Lizzy Caplan) les da la misión de convertir su entrevista en un asesinato. «Invítenlo a salir», les ordena antes de comenzar su entrenamiento.

Al igual que otras comedias sobre estadounidenses enviados al extranjero (como «Stripes» de Bill Murray), «The Interview» es mejor en territorio estadounidense y eficaz cuanto llega a Corea del Norte. Es en parte una cuestión de logística. Aunque «The Interview» obviamente no se pudo filmar en locación y había pocas imágenes disponibles para hacer sus platós, la película no puede crear una atmósfera norcoreana si quiera medio creíble y transcurre casi claustrofóbicamente en interiores de palacios. La primera reunión con Kim (Randall Park) no es un desfile real, simplemente toca a la puerta de Skylark y se presenta como «un gran fanático».

Una de las verdaderas decepciones de la cancelación del filme es que la gente no podrá ver la actuación de Park. Su Kim es más complejo que la caricatura que uno esperaría: es un líder jovial bajo la sombra de un padre que lo llamó débil por adorar la cultura pop estadounidense; es un jugador de baloncesto sorprendentemente ágil y le encantan las canciones de Katy Perry.

Incluso en Corea del Norte Rogen y compañía están metidos en el pop estadounidense: atacan más a la civilización occidental que a la República Popular Democrática de Corea en «The Interview».

Cuando se aproxima la entrevista con Skylark sus intentos para asesinarlo fracasan y comienzan a sentir culpa. Skylark y Kim (»un tipo chévere», dice Skylark) empiezan a hacerse amigos, bromean y disparan tanques. Por encima de todo la película, escrita por Dan Sterling a partir de una historia de Goldberg y Rogen (quienes dirigen por segunda vez después de «Este es el Fin»), casi presenta a Kim como un personaje demasiado simpático.

Y aunque la película lleva a un final fogoso y la lenta revelación de la hambruna que Kim hace a su pueblo padecer, la mayoría de quienes vean «The Interview» se preguntará: ¿ESTO es lo que llevó a un incidente internacional? No hay nada escandaloso en «The Interview», a menos que creas que Kim es un dios que monta unicornios.

A pesar de la gran presencia de Park, esta es en verdad una película de Franco. Aparentemente energizado con sus actuaciones más excéntricas (como su extraterrestre de «Spring Breakers»), aparece en una modalidad de sonrisas permanentes tipo Jerry Lewis parodiando a los infomerciales de cartón. Su química con Rogen es predeciblemente buena.

Charlie Chaplin, Ernest Lubitsch y los tipos de «South Park» han tratado de encontrar la comedia bajo la sombra del mal y con ello hacer algo por debilitarla. A «The Interview» le cuesta realmente ilustrar la pesadilla orwelliana en la que la realidad supera a la ficción que es Corea del Norte, pero su intento es admirable. Merece ser visto.

Y sí, hacer que tu película sea cancelada por un régimen totalitario te da una estrella adicional. Le daremos tres de cuatro.
AP