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Washington y Fuqua juntos de nuevo en ‘El protector’


Han pasado 12 años desde que Denzel Washington y el director Antoine Fuqua condujeron al detective corrupto Alonzo Harris y a su odisea «Training Day» sobre la delincuencia en Los Ángeles a la gloria del Oscar (para Washington) y al éxito en Hollywood (para Fuqua).

«Uno levanta la vista… no me había dado cuenta de que habían pasado 12 años», dijo Washington. «Eso es rápido. Es demasiado rápido».

En «The Equalizer» (El protector), una adaptación muy libre de la serie detectivesca televisiva de la década de 1980, Washington y Fuqua finalmente han vuelto a hacer equipo, reanudando un poderoso dúo actor-director. La cinta, que se estrenará el 26 de septiembre, también ha generado la chispa para otras colaboraciones. Están planeando una nueva versión de la película «The Magnificent Seven» («uno no recibe muchas oportunidades de participar en una película de vaqueros», dice Washington sonriendo) y podrían regresar para una posible secuela de «El protector».

En «El protector», Washington interpreta a un viudo calvo que vive una vida espartana en Boston. Trabaja en una ferretería y cada noche bebe a sorbos su té en un pequeño restaurante local.

Pero cuando una conocida del restaurante (una prostituta interpretada por Chloe Grace Moretz) se involucra con la mafia rusa, su capacidad para la violencia (hasta cierto punto parecida a la de Liam Neeson) despierta.

La intensidad de Washington, tal vez como sería en cualquier dúo con el veterano actor, es la fuerza dominante entre él y su director. Al preguntársele qué le llama la atención a Fuqua de trabajar con Washington, el actor ríe: «¿Quiere usted que salga de la habitación?»

«Uno trabaja con alguien que siempre está desafiándolo a uno y a sí mismo, y simplemente desea que uno esté a su mejor nivel», responde Fuqua, cuyos créditos desde «Training Day» incluyen la cinta de acción sobre la Casa Blanca

«Olympus Has Fallen», el thriller de guardias voluntarios «Shooter» y la aventura histórica «King Arthur».
«Incluso si es desafiante, eso es lo que saca lo mejor de ti», agrega.

Es esa tensión presurizada la que parece impulsar más a Washington y a Fuqua. Ambos son, reveladoramente, boxeadores amateur y comparten el mismo entrenador. Al ser saludados una mañana reciente en el Festival de Cine de Toronto en el que se estrenó «El protector», hablaban con mucho interés de la pelea de la noche anterior. Su conversación estaba salpicada aquí y allá por metáforas del boxeo.

«Te metes al cuadrilátero, te vas a meter para dar los golpes», dice Fuqua, cuya próxima película es un drama del boxeo, «Southpaw», protagonizado por Jake Gyllenhaal. «Es lo mismo a la hora de hacer una película. Te metes en ella para ponerle el trabajo, hacer algo con un poco de intensidad, un poco de valor».

Washington y Fuqua ya iban a hacer mancuerna una vez más previamente en «American Gangster», la saga sobre el contrabandista y traficante de drogas Frank Lucas de Harlem. Pero Universal Studios despidió a Fuqua semanas antes de que la filmación comenzara, y pocos días después la película fue cancelada. Posteriormente el proyecto fue reactivado con Ridley Scott en la dirección.

Pero Washington y Fuqua continuaron buscando oportunidades de hacer equipo. El actor le llamó a Fuqua con relación a la dirección de «El protector», y posteriormente el director se acercó a Washington para hablarle del proyecto

«The Magnificent Seven» (la base de esa cinta de vaqueros, «Los Siete Samurai» de Kurosawa, dice Fuqua, es la que lo inspiró a convertirse en cineasta).

En su trabajo juntos buscan dejarle al otro margen de maniobra.

«No estoy viendo por encima de su hombro», dice Washington. «Colaboramos todo el tiempo, pero pasamos mucho más tiempo en la fase de preparación. Una vez que comenzamos con la filmación, él tiene cosas que hacer, y si yo no estoy haciendo lo que necesito hacer en el plató, entonces estoy fuera del plató. Estoy en mi camión».

Washington dice que necesita su propio espacio para concentrarse, para afianzarse en su personaje. Está allí para trabajar, no para hacer amigos.

«Nadie dice nunca ‘Vaya, actuó muy mal (en la película), pero sí que fue amable con todo el mundo en el plató», afirma.

AP