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De reina a bruja, Alicia Vikander, un ejemplo de versatilidad


Se dio a conocer como reina danesa en “Un asunto real” (2012) y ahora, de bruja, sobresale en “El séptimo hijo” frente a Julianne Moore. La versatilidad es la seña de identidad de la sueca Alicia Vikander, feliz de su salto a Hollywood pese a que asegura que solo busca disfrutar.

A sus 26 años, esta actriz de rostro dulce acumula proyectos y ya ha finalizado el rodaje de cinco películas, junto a actores como Henry Cavill, Bradley Cooper, Hugh Grant, Christoph Waltz, Michael Fassbender o Rachel Weisz, algo que no parece que se le haya subido a la cabeza.

Mi máxima meta es trabajar, que es lo que estoy haciendo ahora y me siento muy afortunada por ello y solo pienso en eso ahora…en seguir trabajando“, asegura la actriz en Londres en un encuentro con un reducido grupo de medios, entre ellos Efe, para promocionar “El séptimo hijo”, una fábula de aventuras y brujería que se estrena a partir de esta semana en todo el mundo.

Nunca imaginé que pudiera llegar a trabajar con los mejores actores y directores. No tengo ninguna meta específica, simplemente disfrutar de lo que venga y mirar todas las oportunidades para trabajar con gente tan buena“, reflexiona Vikander.

Una actriz que en apenas dos años ha pasado de ser una desconocida para el gran público a un nombre que cada vez suena más familiar.

Tras comenzar su carrera en series televisivas suecas, Alicia Vikander fue elegida para protagonizar “Un asunto real”, en la que interpretó a la reina Carolina Matilde, junto a Mads Mikkelsen, una película que fue nominada al Oscar a la mejor cinta de lengua no inglesa en representación de Dinamarca.

Este papel le abrió las puertas del cine internacional y poco después participó en la particular visión de “Anna Karenina“, de Joe Wright y protagonizada por Keira Knightley.

Alternó pequeños papeles como el de “El quinto poder“, la ficción sobre Julian Assange, o “Son of a gun“, junto a Ewan McGregor, con películas suecas como “Hotell” antes de empezar a encadenar proyectos en Estados Unidos que harán de la actriz uno de los rostros más vistos de 2015.

Me encantaría seguir eligiendo los papeles que más me gusten, con grandes directores y actores. Me encanta estar en este entorno, crear películas…me encanta mi trabajo. Soy muy afortunada por creer en los proyectos que hago, trabajar junto a gente que al final llega a ser mi familia y me encantaría continuar con este trabajo“, afirma convencida.

Un trabajo que siempre conoció de primera mano ya que su madre, Maria Fahl Vikander, también es actriz y la responsable de que vea el teatro y el baile como algo muy natural, pero también de que conociera desde el principio su dureza.

“Yo sabía lo duro que era ser actriz porque lo veía en mi madre. Después de terminar el ballet comencé en el teatro, en el que me costó mucho entrar. Iba también a la Universidad, a clases de matemáticas y estudié derecho…hasta que me convertí en abogada”, recuerda la actriz.

Apenas dos semanas antes de comenzar a trabajar como abogada le ofrecieron un papel y fue en ese momento cuando su vida cambió. “Empecé a coger un papel tras otro…actuar es mi mayor pasión“.

Y desde entonces una carrera imparable que ahora la ha llevado a una gran producción al más puro estilo de Hollywood.

“Recuerdo la noche que estaba en mi cama en la República Checa y de repente me llamó mi agente para contarme que una gran productora americana quería contar conmigo para esta película. Entonces me mandaron los guiones y esa misma noche me puse a leerlos. Me metí en el personaje, me leí el libro y me encantó el papel de Alice. Era la primera producción americana en la que iba a participar”, cuenta Vikander.

Un proyecto en el que interpreta a Alice, medio bruja y medio humana, y que la ha llevado a trabajar nada menos que con Julianne Moore y Jeff Bridges, que interpretan a Malkin, la reina de las brujas y a Gregory, un guerrero místico que lucha contra ellas, respectivamente.

Nunca me imaginé trabajar con ellos, son actores que admiro y llevo siguiendo desde que era pequeña, trabajar con ellos ha sido una experiencia maravillosa. Ver la transformación de estos actores a los personajes de la película ha sido asombrosa“.

Rodada en Alberta y la Columbia Británica, en Canadá, “El séptimo hijo” es una historia de brujas, fuerzas oscuras y enfrentamiento de razas, un tipo de cine que se multiplica en la estela de “El señor de los anillos”.

EFE

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