Celebridades

Banderas refleja en ‘Autómata’ la incapacidad del hombre de pensar


Antonio Banderas se ha metido en cine de ciencia ficción con una historia que profundiza en la descomposición del ser humano, algo no tan impensable para el actor, que duda de que el hombre actual tenga la capacidad de pararse a pensar, azuzado por el ritmo frenético que las nuevas tecnologías.

El hombre de hoy, dice, «no tiene la conciencia de dejar un mundo mejor para los que vengan y eso puede, eventualmente, llevarnos a la destrucción del planeta y de nuestra forma de vivir«, reflexiona el actor, productor y realizador de cine en una entrevista con Efe en Madrid para promocionar «Autómata«, película protagoniza y produce y que está dirigida por Gabe Ibáñez.

Aún así, Antonio Banderas afirma ser «optimista» porque está convencido de que «tiene que haber alguna forma de toma de conciencia; de tocar fondo y que la gente encuentre el modo de organizarse y gestionarse mejor, de forma más justa, que tenga más sentido«.

«Lo que pasa -añade el español- es que, viendo los telediarios y leyendo las noticias, me contradigo totalmente, porque lo que vivimos es lo contrario, y las nuevas tecnologías lo único que han hecho ha sido acelerar esos momentos, incluso los malos, que van a una velocidad de vértigo y se nos escapan de las manos: ya no sabemos si podremos controlar el monstruito que hemos creado«.

El trasfondo filosófico de la conversación viene a cuento porque «Autómata», una película que se estrena esta semana en España y que se inscribe en la ciencia ficción más clásica -«al estilo de la ficción literaria de Welles o Asimov«, apunta Banderas-, es una provocación para la reflexión sobre el futuro «como si fuera un espejo que refleja las sociedades modernas«.

Una película que se desarrolla en un futuro en el que lo que queda de la humanidad vive intramuros en un mundo sin océanos y se apoya en robots domésticos para sobrevivir. Banderas es Jacq Vaucan, un oscuro y triste agente de seguros que acaba por traicionar al género humano.

Una coproducción con Bulgaria, donde se rodó y que ha costado cinco millones de euros (5.7 millones de dólares), conseguidos por los contactos personales del actor: desde la productora Millenium, a la voz de Javier Bardem para el primer autómata que se da cuenta de que ya no tiene nada más que aprender de los humanos, o su exesposa, Melanie Griffith.

EFE